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Certificaciones alimentarias: cuáles necesita una empresa para competir en mercados nacionales e internacionales

2 septiembre, 2026

Las certificaciones alimentarias permiten demostrar que una empresa trabaja bajo determinados estándares de inocuidad, calidad y gestión. Pero no todas cumplen la misma función ni todas son necesarias para cualquier fabricante.

BPM, HACCP, ISO 22000, FSSC 22000 y BRCGS responden a objetivos diferentes. Además, los requisitos pueden cambiar según el producto, la actividad, el mercado de destino y las exigencias específicas de cada comprador.

Por eso, antes de iniciar una certificación, una empresa debería hacerse una pregunta clave: ¿qué necesita demostrar para competir en el mercado al que quiere llegar?

Entender estas diferencias permite priorizar inversiones, fortalecer procesos y convertir la gestión de la inocuidad en una herramienta que también puede generar nuevas oportunidades comerciales.

No todas las certificaciones alimentarias sirven para lo mismo

Las empresas deben diferenciar entre requisitos legales, buenas prácticas, sistemas preventivos, normas de gestión y esquemas de certificación. BPM, HACCP, ISO 22000, FSSC 22000 y BRCGS no son alternativas equivalentes. Cada herramienta responde a objetivos diferentes y su aplicación depende del tipo de operación, la normativa y las exigencias comerciales.

Esta distinción es fundamental.

En Argentina, por ejemplo, las Buenas Prácticas de Manufactura forman parte del marco establecido por el Código Alimentario Argentino para los establecimientos que comercializan alimentos.

En otros casos, una certificación puede no constituir una obligación general y, sin embargo, ser solicitada por un supermercado, importador, distribuidor o cliente como condición para convertirse en proveedor.

Por eso conviene separar dos preguntas:

¿Qué exige la normativa? y ¿Qué exige el mercado al que quiero acceder?

La estrategia de certificación debería construirse a partir de ambas respuestas.

BPM: la base sobre la que se construye la inocuidad

Las Buenas Prácticas de Manufactura establecen condiciones y procedimientos básicos para elaborar alimentos de manera segura. Incluyen aspectos relacionados con higiene, instalaciones, personal, manipulación y procesos. En Argentina forman parte del marco obligatorio aplicable a los establecimientos alimentarios y funcionan como una base para desarrollar sistemas de control más avanzados.

Las BPM permiten ordenar cuestiones esenciales de la operación.

Una empresa puede incorporar tecnología, automatización y sistemas avanzados de gestión, pero estos recursos difícilmente compensen deficiencias en condiciones básicas de higiene o manipulación.

Por eso, antes de avanzar hacia certificaciones más complejas, conviene comprobar que estos fundamentos estén correctamente implementados.

La lógica es sencilla: los sistemas más avanzados se construyen sobre procesos básicos que ya deben funcionar correctamente.

HACCP: prevenir riesgos antes de que se conviertan en problemas

HACCP Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control es un sistema preventivo orientado a identificar peligros significativos y establecer medidas para controlarlos. En lugar de depender exclusivamente del análisis del producto terminado, permite intervenir sobre etapas específicas del proceso donde un riesgo puede prevenirse, eliminarse o reducirse a niveles aceptables.

Este enfoque cambia la manera de gestionar la inocuidad.

No se trata solamente de preguntar si el producto final cumple con determinadas condiciones.

También implica analizar:

  • qué peligros pueden aparecer;
  • dónde pueden producirse;
  • qué controles son necesarios;
  • cómo deben monitorearse;
  • qué hacer cuando existe una desviación.

Esto permite que la empresa adopte una lógica preventiva en lugar de reaccionar únicamente cuando el problema ya ocurrió.

ISO 22000: gestionar la inocuidad como un sistema

ISO 22000 establece requisitos para desarrollar un sistema de gestión de la inocuidad alimentaria. Integra principios relacionados con HACCP, programas prerrequisito, comunicación y gestión organizacional, permitiendo estructurar responsabilidades y procesos dentro de empresas y organizaciones que participan en diferentes etapas de la cadena alimentaria.

Su alcance es más amplio que la aplicación aislada de una herramienta preventiva.

La organización debe integrar la inocuidad dentro de su sistema de gestión, establecer responsabilidades, evaluar riesgos, documentar procesos y desarrollar mecanismos de seguimiento y mejora.

También existe una diferencia que suele generar confusión: implementar ISO 22000 y obtener una certificación no significan exactamente lo mismo.

Una organización puede aplicar los requisitos de la norma. Si además desea certificar su sistema, la evaluación debe realizarse mediante un organismo certificador externo competente.

FSSC 22000: qué agrega sobre un sistema ISO

FSSC 22000 es un esquema de certificación que combina ISO 22000 con programas prerrequisito específicos para determinados sectores y requisitos adicionales establecidos por FSSC. Aunque ambos sistemas están relacionados, obtener una certificación ISO 22000 no equivale automáticamente a estar certificado bajo FSSC 22000.

Esta diferencia resulta relevante cuando una empresa comienza a analizar qué solicitan sus potenciales compradores.

FSSC incorpora requisitos adicionales vinculados con diferentes aspectos de la gestión de la inocuidad y actualiza periódicamente su esquema para responder a la evolución de la industria.

Por eso, una empresa que considere esta certificación debería verificar siempre la versión vigente, el alcance aplicable a su actividad y los requisitos específicos correspondientes.

Más que acumular estándares, el objetivo debería ser construir un sistema capaz de responder a las necesidades concretas de la operación y del mercado.

BRCGS Food Safety: por qué aparece entre las exigencias de compradores

BRCGS Food Safety es un estándar utilizado dentro de diferentes cadenas de suministro alimentarias y puede formar parte de los criterios de aprobación de proveedores de determinados retailers, importadores, distribuidores y compradores. Su importancia para una empresa dependerá principalmente de los mercados y clientes con los que quiera trabajar.

Este punto permite entender por qué una certificación puede ser voluntaria desde una perspectiva y prácticamente necesaria desde otra.

Un determinado estándar podría no constituir una obligación legal general para una empresa y, aun así, ser solicitado por un cliente como condición comercial.

En ese escenario, obtener la certificación puede convertirse en una puerta de entrada a determinados negocios.

La pregunta correcta vuelve a ser: ¿quién es nuestro comprador objetivo y qué necesita que podamos demostrar?

ISO 22000, FSSC 22000 y BRCGS: qué diferencias debería conocer una empresa

No existe una certificación universalmente superior. La elección depende de la actividad, el sistema que ya tenga implementado la empresa, el mercado objetivo y los requisitos del comprador. Comprender qué cubre cada alternativa permite evitar comparaciones simplistas y seleccionar una solución coherente con la estrategia comercial.

SistemaEnfoque principalQué debería evaluar la empresa
BPMCondiciones básicas de elaboraciónRequisitos regulatorios y correcta implementación
HACCPPrevención y control de peligrosRiesgos del proceso y requisitos aplicables
ISO 22000Sistema de gestión de inocuidadNecesidad de estructurar y eventualmente certificar el sistema
FSSC 22000ISO 22000 + prerrequisitos + requisitos adicionalesActividad, alcance y exigencias del mercado
BRCGS Food SafetySeguridad, calidad y criterios operativosRequerimientos de clientes y cadenas comerciales

Dos empresas que fabrican productos similares pueden necesitar estrategias diferentes.

Una puede trabajar principalmente con el mercado interno, mientras que otra busca convertirse en proveedora de una cadena internacional.

Por eso, el mercado de destino debería formar parte de la decisión desde el principio.

¿Qué certificaciones necesita una empresa para exportar alimentos?

No existe una certificación única necesaria para exportar todos los alimentos. Los requisitos dependen del producto, país de destino, legislación aplicable, actividad realizada y condiciones establecidas por importadores o compradores. Antes de certificarse, la empresa debe investigar las exigencias regulatorias y comerciales concretas del mercado al que quiere ingresar.

Una secuencia práctica consiste en analizar:

  • qué producto se quiere exportar;
  • cuál será el mercado de destino;
  • qué normativa resulta aplicable;
  • qué solicita el importador;
  • qué exige el canal comercial;
  • qué certificaciones pueden facilitar la homologación como proveedor.

Esto evita invertir recursos bajo la premisa de que determinada certificación garantiza automáticamente la posibilidad de exportar.

Además, cuando una empresa trabaja con mercados internacionales, aspectos como la documentación y la trazabilidad alimentaria adquieren especial relevancia.

Cuándo una certificación se convierte en una ventaja comercial

Una certificación puede convertirse en una ventaja competitiva cuando responde a una necesidad real del mercado. Puede facilitar procesos de homologación, aportar evidencia sobre la gestión de la empresa y fortalecer la confianza entre proveedores y compradores. Sin embargo, obtener un certificado no garantiza por sí solo ventas, exportaciones ni acceso automático a nuevos clientes.

Su valor aparece cuando forma parte de una estrategia más amplia.

Por ejemplo, un fabricante que busca ingresar como proveedor de una cadena puede encontrarse con requisitos de inocuidad específicos dentro del proceso de evaluación.

Contar previamente con determinados sistemas puede facilitar esa conversación.

También permite establecer un lenguaje común entre organizaciones: procedimientos documentados, auditorías, registros y mecanismos de control proporcionan información que un potencial comprador puede evaluar.

El error de certificarse antes de saber qué exige el mercado

Elegir una certificación antes de investigar el mercado puede generar costos y esfuerzos que no aporten el valor esperado. La estrategia debería comenzar identificando clientes, destinos, requisitos legales y condiciones comerciales. Solo después resulta conveniente determinar qué estándar, sistema o certificación puede ayudar a alcanzar ese objetivo.

Podemos resumirlo así:

Mercado → comprador → requisitos → diagnóstico → implementación → certificación.

Y no al revés.

Este orden resulta especialmente relevante para pequeñas y medianas empresas, donde los recursos destinados a procesos de certificación deben priorizarse cuidadosamente.

Antes de comenzar, conviene conversar con compradores potenciales, distribuidores, importadores y especialistas.

La certificación más conveniente no siempre será la más compleja ni la más conocida.

Será aquella que responda al objetivo concreto de la empresa.

Cómo preparar una empresa antes de iniciar una certificación

Antes de enfrentar una auditoría externa, una empresa debería evaluar su situación actual frente a los requisitos del estándar elegido. Este diagnóstico permite detectar brechas en procesos, infraestructura, documentación, capacitación y registros, y construir un plan de trabajo antes de iniciar formalmente el proceso de certificación.

Una revisión inicial puede incluir:

  • requisitos legales;
  • alcance de la certificación;
  • infraestructura;
  • BPM y programas prerrequisito;
  • análisis de peligros;
  • documentación;
  • registros;
  • trazabilidad;
  • capacitación;
  • responsabilidades;
  • auditorías internas;
  • acciones correctivas.

La certificación funciona mejor cuando es consecuencia de un sistema realmente incorporado a la operación.

Preparar documentos únicamente para superar una auditoría puede permitir cumplir formalmente ciertos pasos, pero difícilmente genere mejoras sostenibles.

Argentina Alimenta: calidad y confianza para generar nuevos negocios

Las certificaciones alimentarias también forman parte de las conversaciones comerciales de la industria. Fabricantes, exportadores, compradores y especialistas necesitan comprender qué estándares exige cada mercado y qué capacidades pueden facilitar nuevas relaciones de negocio. Los espacios sectoriales permiten conectar esas necesidades y compartir conocimiento especializado.

En ese contexto, Argentina Alimenta reúne a distintos actores de la cadena de valor de alimentos y bebidas en un espacio orientado al intercambio profesional, la innovación y la generación de oportunidades.

Para una empresa que busca crecer, vincularse con compradores, proveedores y especialistas permite comprender mejor las exigencias de los diferentes mercados antes de tomar decisiones de inversión.

Las certificaciones pueden abrir puertas, pero su verdadero valor aparece cuando respaldan procesos consistentes y responden a una estrategia empresarial clara.

Porque competir no significa acumular certificados.

Significa estar preparado para demostrar que la empresa puede cumplir las condiciones del mercado al que quiere llegar.

Preguntas frecuentes sobre certificaciones alimentarias

¿Qué certificaciones necesita una empresa de alimentos?

No existe una lista universal. Dependerá del producto, actividad, legislación aplicable, mercado objetivo y requisitos de los compradores. Conviene identificar primero las obligaciones regulatorias y luego analizar qué estándares pueden aportar valor comercial.

¿Las BPM son obligatorias en Argentina?

Las Buenas Prácticas de Manufactura están incorporadas al Código Alimentario Argentino y forman parte de las condiciones obligatorias aplicables a establecimientos que comercializan alimentos en el país.

¿HACCP e ISO 22000 son lo mismo?

No. HACCP es un sistema preventivo para identificar y controlar peligros relacionados con la inocuidad. ISO 22000 establece requisitos para un sistema de gestión más amplio e incorpora principios relacionados con HACCP junto con otros componentes organizacionales.

¿Cuál es la diferencia entre ISO 22000 y FSSC 22000?

ISO 22000 es una norma para sistemas de gestión de inocuidad. FSSC 22000 utiliza ISO 22000 junto con programas prerrequisito específicos y requisitos adicionales establecidos por su propio esquema de certificación.

¿Qué diferencia existe entre BRCGS y FSSC 22000?

Son esquemas diferentes y poseen requisitos propios. La conveniencia de uno u otro depende de la actividad de la empresa, su mercado objetivo y las exigencias de sus clientes.

¿Qué certificación se necesita para exportar alimentos?

Depende del alimento y del país de destino. También pueden existir requisitos específicos del importador o comprador. Antes de seleccionar una certificación deben verificarse las exigencias legales y comerciales correspondientes.

¿Quién puede emitir una certificación alimentaria?

Depende del estándar o esquema. Cuando se requiere certificación de tercera parte, debe intervenir un organismo de certificación competente para el esquema correspondiente. La organización que desarrolla una norma no necesariamente es quien certifica a las empresas.

¿Cuánto tiempo lleva preparar una empresa para certificarse?

No existe un plazo universal. Depende del estándar elegido, tamaño y complejidad de la operación, infraestructura existente y madurez del sistema de gestión. Un diagnóstico inicial permite estimar las brechas y definir un plan realista.